El Posmodernismo En La Narrativa

I.Notas sobre el “posmodernismo”: El Posmodernismo en la narrativa

“Posmodernidad”, “posmodernismo” y “posmoderno” son términos que se han venido usando en los pasados cuarenta años para definir y describir obras de arte (en particular, obras de literatura, de arquitectura y de cine) contemporáneas.

Consideraré el posmodernismo en sus aspectos literarios, y particularmente en la narrativa.

Algunos estudiosos sitúan el advenimiento del posmodernismo justo después de la Segunda Guerra Mundial (1939-45) mientras otros consideran que las primeras manifestaciones de esta nueva sensibilidad que se define como posmoderna, no aparecieron sino a finales de los años sesenta.

Sea como fuere, el Posmodernismo es, como suele ocurrir con los movimientos literarios en general, al mismo tiempo una negación y una afirmación del paradigma modernista que le precedeEntre las dos guerras mundiales, en los años veinte y treinta, como hemos visto, el movimiento modernista había dominado la cultura mundial, manifestándose en particular en las varias vanguardias (dada, futurismo, expresionismo, surrealismo). El modernismo reflejaba la actitud propia de la modernidad, que es rebelarse contra las funciones normalizadoras de la tradición.  Los modernistas exaltaban la novedad, eran generalmente elitistas (o sea, se dirigían a un público culto), tenían ambiciones universalistas y pensaban que tanto el mundo como la mente humana eran coherentes y conocibles, aún en sus aspectos “escondidos” (inconscientes y oníricos, en particular)

El posmodernismo, al contrario, reniega de las ideas implícitas en la literatura modernista, en particular las siguientes:

-         la distinción entre alta cultura (“high culture”) y cultura de masas (o cultura de consumo);

-         la idea de la historia entendida como linealidad hacia un progreso asegurado;

-         la confianza en los grandes discursos explicativos (marxismo, psicoanálisis, en particular).

Por otra parte, no tiene reparos en continuar con la experimentación iniciada por los escritores modernistas en cuanto a estructura narrativa.

Por consiguiente, la nueva novela posmoderna repudia las características de la novela realista del siglo XIX, que son:

  • Creencia de que el mundo tiene un estatus objetivo, diferenciándolo del estatus subjetivo de la visión de cada persona.
  • Convicción de que el lenguaje puede representar la realidad.
  • Creencia en la individualidad de la experiencia humana.
  • Confianza en la experiencia.

Para ocupar el lugar de estos valores obsoletos, la novela posmoderna trata la naturaleza aleatoria de la experiencia humana.

Las características de la narrativa posmoderna son:

  • Desaparición del narrador omnisciente, que es reemplazado por puntos de vista limitados, a veces incoherentes;
  • Personajes privados de profundidad psicológica;
  • Relación compleja entre narración y tiempo, con lo cual la narrativa está a menudo fragmentada, con constantes saltos en el tiempo e incluso repeticiones del mismo hecho varias veces;
  • Textos sobre textos y sobre las reglas de la escritura, o metaficción
  • Intertextualidad: puente que conecta con otras obras, incluyendo obras cinematográficas;
  • Humor, ironía y parodia: imitación de estilos de varios escritores y distintas épocas
  • Interpretación ambigua, significados posiblemente contradictorios.

Por lo general, las novelas postmodernas tienen un ritmo dinámico, muestran la vida de las grandes ciudades, se interesan por los marginados (sociales y sexuales) pero también por el mundo de la publicidad, de la comunicación de masas (“mass media”) y de la moda, y por consiguiente pueden ser transgresivas o/y a la vez, frívolas.  Pueden ser provocadoras y hasta ofensivas en su contenido sexualmente explícito. 

Temas tales como identidadmemoriapérdida y muerte, son frecuentes entre los novelistas posmodernos.

A menudo incorporan temas y códigos de la novela de folletín, novela detectivesca o de misterio, novela histórica, erótico-pornográfica etc...

El predominio de la privacidad en el posmodernismo hace que el protagonista va a ser

frecuentemente un individuo urbano que vive su día a día rutinario, y que, además, es él

mismo el que nos cuenta su historia del modo más subjetivo posible; de tal modo que se confunde el espacio del autor con el de la narración. Este predominio se opone claramente a la novela social de los años cincuenta y sesenta, que en cuanto a técnicas narrativas empleaba el “objetivismo” (dar un testimonio sin aparente intervención del autor).

El narrador se autoconstruye en el propio texto, con la consiguiente dosis de contradicción, duda y perplejidad–, y, por último, despolitización y desarraigo social. El mensaje que emite la nueva novela es el escepticismo que implica la negación de toda escala de valores que no sea la personal, y aun ésta se encuentra en continua fluctuación.